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Básicamente, lo que representa al ser argentino.

sábado, 4 de septiembre de 2010

El asado: una costumbre gaucha

Su sabor es inconfundible, su realización todo un ritual. El asado, símbolo de reuniones y festejos, pasó de ser una simple comida a transformarse en una de las tradiciones que más caracteriza a la cultura argentina.


Su historia comenzó en 1556 cuando Juan Salazar de Espinoza, el conquistador español, con los hermanos Vicente y Escipión Goes llevaron las primeras vacas desde Brasil hacia Asunción, que en ese momento pertenecía al Virreinato del Río de la Plata. Se estima que para el siglo XVII había cuarenta millones de cabezas de ganado.

La costumbre parrillera fue impulsada por los gauchos de La Pampa, quienes fueron los verdaderos precursores de esta práctica en Argentina. La técnica consistía en realizar un hueco de 20 centímetros en la tierra, poner una madera arriba y prender fuego. También hacían el llamado “Asado a la cruz”, en donde colgaban la carne en un asador de hierro clavado en la tierra.

Al principio, los únicos elementos valiosos de la vaca eran la lengua y el cuero: en la actualidad sus partes corporales se aprovechan al máximo. Para el asado, hoy se consumen seis cortes diferentes como la entraña, el costillar, la tapa del asado, el vacío, el asado carnicero o escondido y las achuras.

Cada maestro parrillero tiene su propia técnica, al igual que las personas tienen distintas preferencias para comerlo. Pero si hay algo que todavía sigue vigente es su esencia: ser una excusa para el reencuentro con amigos, el escape de la rutina y el momento para ponerse al día con la familia.



Un deleite muy dulce

El dulce de leche puede ser considerado como una de las delicias más ricas del continente americano. Si bien forma parte del desayuno o de la merienda, puede estar incluido en postres de las demás comidas o mismo en distintas golosinas. ¿De dónde proviene este dulce? En realidad, es tradicional de Latinoamérica, aunque también se consume en países europeos como España debido a la inmigración latina de las últimas décadas. Pero el verdadero origen del dulce no está identificado ya que varios países se atribuyen su creación, como Argentina, Uruguay y Chile.



El dulce de leche argentino

En Argentina, específicamente, se conoce un relato popular y legendario muy particular. Un día de 1829, Juan Manuel de Rosas y Juan Lavalle, su primo hermano y enemigo político, se reunían para discutir la firma de un pacto de paz en una estancia de Cañuelas, en las afueras de Buenos Aires. Por la tarde, la mucama del lugar hervía leche con azúcar (producción conocida en esa época como lechada) para acompañar el mate y la dejó en el fuego por un largo tiempo, por lo que, sin darse cuenta, había prepararado algo distinto y nuevo por su contextura y color.
Para saber más detalles sobre esta historia se puede leer el libro que escribió el periodista Víctor Ego Ducrot sobre la gastronomía en relación a la historia política del país.

Más características

El dulce de leche además tiene otros nombres: "manjar", "arequipe" o "cajeta". En Francia, por ejemplo, se lo reconoce como "Confiture de lait", con la diferencia de que se utiliza como una mermelada de leche. La elaboración de este tipo de dulce es diversa y prácticamente simple, de hecho en cada país existe más de una receta para satisfacer todos los gustos.

La información que aparece en Internet sobre este alimento es muy amplia, pero especialmente hay un dato para tener en cuenta si está en los planes de la gente disfrutar de algo rico y placentero: Los ingredientes necesarios para hacer el dulce de leche y poder untarlo en cualquier comida, como alfajores y tortas.

Youtube presenta algunos videos que muestran cómo se prepara el dulce de leche, entre ellos, uno en donde argentinas que viven en Italia lo hacen en vivo y en directo para la cámara:



jueves, 2 de septiembre de 2010

La tradición verde

Protagonista estelar de una reunión entre amigos. Compañero de confesiones, estudios y momentos de relax. Dulce, amargo, con cáscara de naranja. En recipiente de madera, calabaza o loza.

El mate es una de las tradiciones más arraigadas, tanto en Argentina, como en Uruguay, Paraguay y Brasil. Su historia se remonta a los indios guaraníes, quienes cultivaban la yerba mate para consumo personal. Tiempo después, los jesuitas, instalados en la zona de Misiones, mejoraron las técnicas de producción. Hoy por hoy, esa provincia importa la yerba de mayor calidad.


Haciéndonos eco de las típicas discordias, hay que demostrar que el país "matero" por excelencia es el nuestro. Para eso, hagamos un pequeño recorrido por la web: lo primero que encontramos es el Instituto Nacional de Yerba Mate, un ente reconocido por la ley, que ampara a todos los sectores involucrados en su producción y comercialización. Luego, reconocemos dos páginas dedicadas enteramente a esta infusión: El Club del Mate Argentino, con tips e información interesante, y Mate argentino, centrado en explicaciones sobre sus principales características.

En nuestro país también tenemos una fiesta especial para la yerba mate (atención: bajar el volumen los parlantes): del 5 al 10 de octubre podemos asistir en Apóstoles, Misiones, a su 32° edición.

Para enseñarle a un amigo extranjero cómo se prepara esta infusión, Youtube nos proporciona una explicación muy clara (y, sobre todo, muy argentina):