"Había una vez una niña muy bonita. Su madre le había hecho una capa roja y la muchachita la llevaba tan a menudo que todo el mundo la llamaba Caperucita Roja. Un día, su madre le pidió que llevase unos pasteles a su abuela que vivía al otro lado del bosque, recomendándole que no se entretuviese por el camino, pues cruzar el bosque era muy peligroso, ya que siempre andaba acechando por allí el lobo."
A todos nos es muy familiar su historia: sabemos quién era, por qué su mamá era tan sobreprotectora y cómo se salvó del estómago del lobo feroz. Lo que muchos desconocen de Caperucita Roja es su original monumento, emplazado en pleno Parque Tres de Febrero:
La estatua, comprada en 1937, fue cincelada por el escultor francés Jean Carlus. Semi escondida entre tanta arboleda, en ella se puede ver a la nena, vestida con su tradicional caperuza y unos rulitos de peluquería. Claro, en sus manos no faltan la canasta con torta y dulces, y las flores que debía llevarle a su abuela.
Lo que más perturba (y asusta a más de un chico que pasa a visitarla) es la mirada penetrante del lobo, que, en un segundo plano, acecha y espera el mejor momento para atacar.
Nuestro homenaje a uno de los cuentos infantiles más populares del mundo no siempre estuvo en el mismo lugar. Hasta 1972, permaneció en Plaza Lavalle, pero las autoridades consideraron que era más conveniente emplazarla en algún lugar que se asemejase más a un bosque, razón por la cual la trasladaron a Palermo. Durante varias décadas, recibió visitas de todas las edades.
Por suerte, hace poquitos días volvió. Como una novia, blanca y radiante, espera a sus visitas, sin siquiera notar que hay alguien que la está buscando...
Característico de Buenos Aires. Alto y blanco. Situado en medio de dos de las avenidas más transitadas de la ciudad. Punto de encuentro para realizar manifestaciones de todo tipo. El Obelisco no deja de llamar la atención para los propios habitantes del país y ya lleva 74 años de existencia.
Particularidades de la atracción principal del centro de la Capital:
El poeta argentino Baldomero Fernández Moreno describió al Obelisco en pocas palabras en un soneto para rendirle homenaje a su diseñador. Este escrito se encuentra en un rectángulo del frente que da al lado sur del Monumento:
El Obelisco
¿Donde tenía la ciudad guardada esta espada de plata refulgente desenvainada repentinamente y a los cielos azules asestada?
Ahora puede lanzarse la mirada harta de andar rastrera y penitente piedra arriba hacia el Sol omnipotente y descender espiritualizada.
Rayo de luna o desgarrón de viento en símbolo cuajado y monumento índice, surtidor, llama, palmera.
La estrella arriba y la centella abajo, que la idea, el ensueño y el trabajo giren a tus pies, devanadera.
Folklore. Comidas patrias. Ritos. Costumbres que se mantienen en el interior del país y que se traen a la ciudad no sólo para sentirse un poquito más cerca del resto de las provincias, sino también para recuperar las tradiciones de aquellos ancestros que delinearon la esencia argentina.
La Baguala es una peña sin fines de lucro que nació como un proyecto entre amigos. Empezó en 2000 y pronto tomó más forma hasta llegar al día de hoy como una de las más populares de Buenos Aires. Lía Botti, una de sus creadoras, cuenta su historia.
¿Cómo empezó la peña?
Éramos un grupo de seis amigos del taller de danzas folklóricas del Centro Cultural Fortunato Lacámera, perteneciente al Programa Cultural en Barrios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y en noviembre de 2000 decidimos realizar una peña para agasajar a los alumnos del taller de danzas folklóricas del Centro Cultural de Lugano. Ese año conseguimos que la Casa Chileno-Argentina nos cediera su lugar en forma gratuita. Durante el verano nos entusiasmamos por el éxito que habíamos tenido y nos propusimos seguir. La Baguala es una peña sin fines de lucro. Lo que se cobra de entrada es para pagar los gastos y los viáticos de los artistas. Desde el año 2003 estamos con en el Teatro Verdi con el pequeño o gran inconveniente de pagar un alquiler.
Más allá del entretenimiento ¿Qué es lo que busca transmitir La Baguala?
El grupo de producción siempre tuvo como objetivo principal brindar un espacio para que lajuventud se acerque a bailar nuestras danzas y a escuchar nuestras canciones folklóricas. Este objetivo lo consideramos totalmente logrado porque la satisfacción más grande es recibir en nuestra peña a abuelos, padres, adolescentes, jóvenes y niños que comparten el mismo espacio en total armonía.
¿Qué destacás de las peñas en general, con respecto a los boliches?
El comportamiento de la juventud. Destaco que en los 10 años que llevamos de trayectoria nunca tuvimos incidentes de agresión ni dentro ni fuera de la peña. Esto también lo consideramos un logro aunque en general este comportamiento es así en todas las peñas folklóricas. Tal vez el ambiente familiar haga que esto sea así, no sabemos, pero nos llama mucho la atención que sea tan diferente el comportamiento en uno u otro lugar. Calculá que en el equipo de producción casi siempre fuimos personas de 45 a 65 años de edad y recién en este año incorporamos gente más joven, por eso desconocemos un poco lo que ocurre en las discotecas comunes.
En su página web dice "Un espacio entre amigos" ¿a qué se debe?
La amistad lograda con la mayoría de los artistas nos hace sentir que los recibimos como amigos, porque nos lo dicen, porque nos seguimos viendo en otras peñas y también por el público que nos sigue desde la primera Baguala.
¿Por qué creés que las peñas folklóricas se volvieron tan populares entre jóvenes y adultos?
En la década del 60 había muchas peñas en Buenos Aires y poco a poco fueron desapareciendo. A partir de 2000 se inició el resurgimiento hasta llegar al día de hoy con muchísimas peñas folklóricas. Durante el año 2001 la situación económica del país nos tenía a todos muy preocupados y angustiados y algo que notábamos en el público era que poder venir a La Baguala que, en ese momento cobrábamos tres pesos la entrada, los liberaba un poco de su aflicción. Venían a bailar y a disfrutar con muy poca plata de un espacio que los contenía y donde lográbamos relacionarnos entre todos como amigos.
Las tradiciones del campo vienen a la ciudad ¿creés que la gente busca revitalizar las raíces autóctonas? ¿Por qué?
Personalmente opino que son tantos los habitantes del interior de las diversas provincias que viven y trabajan en Buenos Aires, que rescatar la música de sus raíces los hace extrañar un poco menos su terruño. Para mí, lo más llamativo es que en sus lugares de origen tal vez estén escuchando música foránea.Siento que en Buenos Aires se puede escuchar y bailar más folklore que en las provincias. Hay una corriente que busca revitalizar la cultura de los pueblos originarios e hizo que mucha juventud se acercara a conocer esta cultura, especialmente en nuestras provincias del norte.
Al comienzo estos eventos eran para un público específico, ahora es masivo ¿cómo creés que evolucionará?
Hace muchos años las peñas eran muy tradicionalistas, existía una forma de bailar que era estrictamente respetuosa de las coreografías ideadas por los estudiosos del folklore. Al incorporarse tanta juventud se renovó la forma de interpretar los temas, relacionándose con la música del rock, estilizando la forma de bailar, y demás. Creo que seguirá evolucionando porque la música folklórica está en todos los espacios de manera tradicional o de manera estilizada.